octubre 27, 2010

Final de los donguis




















Al observa la luna es noche, este se tornaba roja como la sangre; creía que era por la borrachera de hace algunos minutos, luego llame a Balsa y Balsocci, y estos no me contestaron, era como si hubieran desaparecido, en el momento de la luna aparecer, ya eran a las doce de la medianoche, cuando estas se torno roja, entonces decidí entrar en la cabaña donde pasaríamos la noche, note que todas la luces estaban apagadas, caminando hacia el pórtico pise un charco, como estaba oscuro, me limpie los zapatos con mi pañuelo blanco como la nieve, al abrir la puerta, note que todas la luces estaban destrozados como si hubiera visto una gran lucha, en seguida busque mi linterna y la encendí, en ese momento me quede tieso como una roca, al ver el mensaje escrito con sangre y el gran dongui muerto en mis pies, antes que nada mire al dongui y vi que le faltaba el corazón creo que con este escribieron el mensaje y no solo eso, también le faltaba la cabeza; eso me causo asco, como celular en vibrador tenia la mano derecha con la que sostenía la linterna, decidí leer el mensaje que decía “ son enviados del infierno, son temidos por el hombre, le temen a luz, son hijos de la oscuridad, no le gusta la carne humana, sino la sangre fresca y viscosa de esta, con la luna ensangrentada, será el fin de la humanidad”.

            Yo no comprendí mucho este mensaje, pero no me iba a quedar con los brazos cruzados, en esa cabaña de mala muerte, tome mi revolver, rebusque, por la cabaña y encontré el cuerpo de Balsa, tenia una mensaje que decía “FUE EL”. Lo que no pude entender que si los donguis se comían todo, sin dejar rastro alguno, como es que el cuerpo de Balsa estaba intacto y solo con una mordida ondulada por el cuello, y la pregunta que estructuraba mi cabeza en ese momento, ¿ Donde estaba Balsocci?.

            Me fui por el bosque para poder llegar a la carretera, para pedir ayuda y me encontré con un túnel, pensé que este seria un gran atajo hasta la estación del tren; sin pensarlo dos veces, entre, mirando hacia el cielo y me encontré de nuevo con la luna roja como la sangre. En el túnel vi marcas de sangre en las paredes, como si hubieran arrastrado a un animal, incluso y una persona, después pensé y si esa sangre era de Balsocci, y si ese era el túnel de los donguis; escuche un sonido y apague la linterna, escuche la risa de un niño; gire y lo vi, estaba todo ensangrentado, el se me acerco y dijo; “has venido a la reunión, será mejor que nos demos prisa”. El pequeño me tomo de la mano y me llevo hasta el fondo, lo que vi no sabia como explicarlo, parecía sacado de la película de Resident Evil 4; lo único que esto era un gran nido donde había mas de 500 personas, lo único que todos estaban muertos y destrozados, eran como zombis, cuerpos sin vida, después todos hicieron silencio y lo que veía no me lo creía, vi a Balsocci, con voz de estruendo, hablando como si anunciara el Apocalipsis “ Hermanos y hermanas del inframundo, hoy los donguis le daremos paso al fin de este mundo”. Solo escuchaba gritos de emoción, me sentía como un exiliado de su tierra, no entienda nada. Los donguis no se parecían a los chancho. El publico callo y el continuo hablando “hoy es le gran día, la oscuridad ya reinara, son 40 días y 40 noches, para acabar con esta especie”. Ahora me quede como la nada,-¿Especies? ¿Donguis? ¿Oscuridad? ¿Donguis? ¿Fin? ¿Donguis?-. Todas esas preguntas llegaron a mi mente, como el recuerdo de secundaria, si ese mismo, esa vez que hice el amor con mi maestra de ciencia para no tener que tomar clases de verano; y por que Balsocci, sobre todo el, pero por que el, uno persona que no sabe distinguir una anagrama de un saludo, el mejor amigo de Balsa, en ese memento el niño me toco, entonces decidí alejarme moderadamente sin llamar la atención, aunque se que Balsocci  se había dado cuenta de mi presencia, creo que era por el mal olor de mi ropa, ya que tenia un mes que no la lavaba, decidí sacar mi pañuelo para secarme el sudor de las axilas, no me había dado cuenta que estaba lleno de sangre, de repente Balsocci se encontraba frente de mi , se acerco a mi oído y me dijo “Será mejor que corras que la carnicería va a empezar”. Caí al piso, me levante rápidamente y corrí como nunca antes, de repente escuche “el es mió”, sabia que había sido Balsocci, corrí por el bosque en círculos, hasta llegar a un barranco.

            Allí observe el pueblo, un pueblecito que jamás había visto, después de sentarme en la grama para descansar un rato, en ese mismo instante vi que la luna cayo un rayo blanco, que cubrió el pueblo completo, “Que hermoso nunca había visto algo así, seguro que algo bueno podía sacar de esto” al pensar esto el rayo dejo de caer y el pueblo entero exploto sin dejar rastro alguno, yo me quede perturbado “Esto no es un sueño, es una pesadilla”- No es una pesadilla, es la realidad y aun no ha terminad-. Dijo Balsocci.

            Observe que este hizo un tipo de señal y todos los donguis salieron disparados como vampiros, hacia otro pueblo, solo escuche gritos de dolor y desesperó de esas personas, que eran cruelmente devoradas por esas criaturas siniestras y lo que no pude creer es que de ese gran agujero que dejo la explosión, empezaron a salir mas criatura pero mas peligrosa que los donguis, le pregunte sin mover ningún músculo y con una lagrima en mis ojos, ¿Por qué Balsocci? ¿Por qué a la humanidad, tu raza?
-Yo nunca pertenecí a este mundo (Balsocci)
 -Pero, ¿Cómo ustedes surgieron? (Yo)
 -Por la maldición de la luna sangrante (Balsocci)
-Somos tu FAMILIA (Yo)
-Cállate, tú morirás junto a tus hermanos (Balsocci)
 -Eso es lo que tu crees (Yo)
           
            Con una sonrisa en mi rostro, saque mi revolver y le dispare a Balsocci en la cabeza, me sentí aliviado al verlo caer en el pasto, me di la vuelta y observe la luna roja; luego sentí que algo me atrapo el corazón, nunca deje de mirar la luna, había sido Balsocci, este me empujo hacia el vació, nunca deje de observar la luna que se tornaba roja como la sangre, ese preciso día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario